Gestión de la Riqueza & Inversión

Todo lo que sube debe bajar (Criptomonedas)

Como cuenta la historia, un joven Isaac Newton estaba tomando té bajo un manzano cuando una manzana le golpeó sobre la cabeza y tuvo su famosa epifanía: “todo lo que sube, debe bajar”. Así dio comienzo su estudio de la relación entre masa, altura, velocidad y aceleración, lo que le llevó a formular la noción de la gravedad.

Considerado uno de los hombres más brillantes de la historia, lo curioso para nosotros, es que experimentase esa misma “gravedad” en sus finanzas con la acción de la Compañía del Mar del Sur en 1720, una de las crisis bursátiles más devastadoras de la historia del capitalismo.

La Compañía del Mar del Sur fue una organización comercial privada formada en el años 1711. La creación de dicha empresa surgió como parte de un plan para financiar al gobierno inglés: los titulares de deuda pública debían cambiarla por acciones de la nueva empresa. A cambio, el gobierno concedía a la compañía una renta perpetua y unos derechos exclusivos para el comercio con Sur América.

El esquema parecía beneficiar a todas las partes, ya que el gobierno conseguía un instrumento novedoso para financiar su deuda y a cambio la empresa recibía una posición de privilegio para la captación de capital, sumado a un trato preferencial por parte de las autoridades. Los inversores fueron atraídos hacia la acción de la compañía por la idea de que las colonias españolas estarían dispuestas a comerciar oro por lana y por el fin de las guerras con España en 1719.

Newton, invirtió alrededor de £3.500 (unos €700 mil a día de hoy) y al cabo de poco tiempo vendió su posición obteniendo una rentabilidad del 100%. La cosa no acabó allí, la confianza de los inversores iba en aumento y la acción subía y subía… Newton no pudo cruzarse de brazos mientras veía a sus amigos enriquecerse y compró de nuevo. Pero esta vez, a un precio más alto e invirtiendo los ahorros de su vida £20,000 (cerca de €3.8 millones hoy).

En tan solo un año, el precio de las acciones de la compañía subió de cien libras por acción a casi mil libras por acción. Este éxito provocó un frenesí inversor en todo el país, llegando tanto a los campesinos como a los señores de la alta sociedad.

Uno de los pilares de la burbuja fue la compra de acciones a crédito, propuesta por los directores de la compañía para apuntalar el precio de las acción: la compañía prestaba dinero a la gente para que compraran sus propias acciones (a muchos os sonará esta práctica…).

La compañía representaba un gran esquema piramidal ya que pagaba dividendos gracias la venta de nuevas acciones y no por la generación de beneficios.

La burbuja estalló y Newton perdió todo su dinero. Para el resto de su vida el científico no podía soportar oír las palabras Compañía del Mar del Sur y el momento fue recordado por su célebre frase: “Puedo calcular el movimiento de las estrellas, pero no la locura del hombre”.

Criptomonedas, ¿Otras burbujas?

Algunos negocios aceptan Bitcoins como forma de pago, otras personas compran y venden para obtener un beneficio rápido y algunos ponen un poco de dinero en este nuevo fenómeno para no perdérselo. Pero, ¿cuánto valor tiene una criptomoneda?

Es remarcable que una criptomoneda como Bitcoin haya subido un 400% en lo que va de año, y más aún, el 3300% de subida que acumula Ether en el mismo periodo, pero ¿alguien puede considerar seriamente este comportamiento como propio de una divisa o una activo?

Desde mi punto de vista, las criptomonedas no son un método disparatado para pagar o aceptar un pago basado en un acuerdo entre dos partes. Pero intentar atribuir valor a algo que tiene poco o casi nada, aparte de lo que la gente pagaría por él, está convirtiendo a las criptomonedas en burbujas e incluso esquemas piramidales.

“Las burbujas terminarán solo cuando el más tonto se convierta en el mayor tonto, que paga el precio superior por el bien sobrevalorado y no puede encontrar a otro comprador que pague por él un precio más alto”.

El siguiente gráfico, muestra la correlación entre la frecuencia de búsqueda de la palabra “Bitcoin” y su precio. Interesante el comportamiento de la multitud…

No es la primera vez que los inversores pasan por algo parecido, la burbuja de los Tulipanes 1967, la Compañía del Mar del Sur 1920 o la burbuja de internet 2000.

El ejemplo de la Compañía del Mar del Sur es un recordatorio de cómo incluso las personas más inteligentes pueden transformarse en no tan inteligentes cuando permiten que la irracionalidad de la multitud ciegue su racionalidad.

Un inversor compra algo por el atractivo de su precio en relación a su valor intrínseco. Pero un especulador compra algo sin considerar dicho valor o su precio, sino solamente porque piensa que alguien pagará más por él en el futuro.

En los mercados financieros hay muchos inversores que intentan dar un sentido racional a unas valoraciones obscenas e ilusorias (Bitcoin, Ether), alegando un nuevo paradigma o un “esta vez es diferente”, pero como la gravedad, no importa lo alto que se deje caer la manzana del árbol, todo lo que sube debe bajar.

Alexandre García Pinard

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23 agosto, 2017