Gestión de la Riqueza & Inversión

Carta AG: «Corred insensatos»

Corred insensatos

Antes de empezar con la carta, me gustaría señalar que una de mis mayores motivaciones para emprender este despacho, era ayudar a los inversores a saber distinguir entre principios fundamentales al invertir y meras fanfarronadas dichas por cualquier asesor.

La inversión “con cabeza”, funciona muy bien porque está basada en realidades e información financiera cierta. “El mercado a corto plazo es tan impredecible como las personas que lo forman” F. García Paramés.

La especulación, adivinar a dónde podría ir el precio de una acción en el corto plazo o todo lo que no sean horizontes temporales anuales, relega tu seguridad financiera a un mero juego de azar. No quiero tener suerte con mis inversiones, quiero ser certero y prudente con ellas.

Parece que será imposible cambiar el comportamiento humano

La gente no puede evitar reaccionar frente a la volatilidad de los precios en el corto plazo, por lo que fracasa estrepitosamente al valorar la fuerza y el poder de la naturaleza humana (ejemplo, Bitcoin, podéis leer aquí lo que escribí sobre ello).

Por un lado, las personas parecen inteligentes, capaces de analizar y evaluar los principios básicos de cualquier inversión. En consecuencia, capaces de tomar decisiones financieras acertadas. Pero por otro, son seres irracionales, con unos egos enormes y bajo un estado emocional, cometen errores y eso en los mercados se paga caro…

Richard H. Thaler, profesor de la Universidad de Chicago, ganó el Premio Nobel de Economía el pasado octubre por sus contribuciones en el campo de la economía del comportamiento (behavioural economics).

En esencia, la economía del comportamiento gira en torno a la idea de que las personas, a la hora de tomar decisiones, no siguen las pautas del “homo economicus” racional, tan venerado por los economistas en los libros de texto. Sino que las emociones y la toma de decisiones irracionales tienden a gobernar el comportamiento de los inversores. En un mundo donde la economía convencional esta dirigida por asunciones simplistas, “el Mercado es eficiente” o “los inversores son racionales”, el reconocimiento a Thaler aporta una bocanada realista a los mercados y demuestra que la mayoría de los inversores son criaturas emocionales que se guían por una combinación de codicia, miedo y falacias, convirtiéndose ellos mismos en los posibles causantes de burbujas y correcciones exageradas.

Los inversores suelen ser susceptibles a una serie de sesgos que tienden a gobernar el comportamiento frente a la toma de decisiones, muchas veces en su detrimento.

Existen numerosos sesgos de comportamiento, algunos muy notables como la aversión a la pérdida (las pérdidas generalmente son 2-3 veces más dolorosas que la felicidad frente a ganancias de tamaño similar), el sesgo de confirmación (solo prestar atención a las opiniones que coinciden contigo) o el comportamiento de “rebaño”, la tendencia de los inversores a seguir los pasos de la mayoría. Estos errores, provocan que los inversores compren alto (persiguiendo al mercado) y vendan bajo (por frustración o miedo), destruyendo así en el largo plazo su riqueza.

Valoraciones

Cuanto más alto es el precio que pagas por unos futuros flujos de caja (dividendos, cupones, etc), más baja es tu tasa de retorno durante el periodo de la inversión. O dicho de otra manera, toda inversión es simplemente un reclamo sobre los flujos de efectivo que se entregaran al inversor a lo largo del tiempo.

Las valoraciones son importantes para los inversores que invierten en el largo plazo, ya que el precio que pagas (caro o barato) por un activo hoy está 100% vinculado al retorno que obtendrás de ese activo en los siguientes años.

(El Indicador Buffett es la relación entre la capitalización bursátil de un país y el PIB general del país)

La mayoría de activos generan una rentabilidad a lo largo del tiempo, pero no necesariamente a un año o a 6 meses. El hecho de que no sepamos la rentabilidad que se nos va a entregar, es exactamente el por qué se nos compensa por asumir el riesgo. El acto de invertir, debería ser simplemente la adquisición de un activo a un precio razonable y su tenencia durante un tiempo realista.

«The essence of investment management is the management of risks, not the management of returns.»

– Benjamin Graham

Hoy, los inversores, deberían fijarse en qué están invirtiendo y a qué precios lo están haciendo. La correcta evaluación de nuestras inversiones, de nuestras convicciones o de nuestros gestores en cartera, puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso si las condiciones de mercado se vuelven más duras.

(El bono del Tesoro EEUU a 2 años paga más que el rendimiento por dividendo del S&P500)

Invertir en vez de especular

Para una empresa, lleva tiempo aumentar sus ingresos y ventas, lo que con los años se traduce en futuras ganancias, flujos de caja y dividendos. Se requiere el paso del tiempo para que se manifiesten los incrementos de valor de nuestras inversiones, la distinción principal entre un inversor y un especulador, es su voluntad de comprometerse y reconocer el tiempo adecuado para juzgar el éxito o el fracaso de sus inversiones.

Un inversor real, simplemente acepta que la volatilidad de los precios está guiada por espasmos emocionales y no es un reflejo de cambios en el valor del activo en el corto plazo. Por lo tanto, un inversor inteligente y de mente abierta le sacará partido a la volatilidad de los precios pero nunca reaccionará por ella. Las fluctuaciones de precios son importantes para él en un sentido práctico, ya que de forma aleatoria crean precios bajos, lo que aprovechará para comprar, o precios altos, lo que ciertamente le hará abstenerse de comprar o probablemente le hará ser prudente y vender.

El rebaño

Los inversores de mayor patrimonio tampoco se salvan de la distinción, sus asesores siempre han sido (y siguen siendo) reacios a apostar por unos principios fundamentales y sólidos de inversión.

“La tendencia es clara, mientras siga subiendo el mercado ¿por qué voy a recomendar a mis clientes que sean más cautos en sus inversiones? el cliente me exige, mes a mes, una rentabilidad”.

Puede que el motivo principal no sea tanto un tema de tendencia, criterio o valoraciones, sino más bien, que no pueden recomendar según qué posicionamiento o actitud frente a las inversiones. Ya que eso les acarrearía una considerable bajada de sus ingresos por las comisiones que reciben de los fondos que recomiendan.

La incertidumbre en los mercados es real. Seleccionar una estrategia o un gestor mediante los atributos correctos, sirve tanto para buenos como malos tiempos. Los inversores reales, pueden estar en posición de comprar sobre la tendencia alcista de mercado o pueden preparar su cartera para intentar capturar un potencial de rendimiento aún mayor cuando se desarrolla una recuperación, pero la idea, es tener la capacidad de poder elegir.

Hoy

¿Significa esto que las acciones van a caer repentinamente? NO, lo que sugiero es que corren tiempos en los que los asesores o gestores debemos trabajar más duro para encontrar las oportunidades, los elevados precios en Europa y Estados Unidos, hace que debamos salir a buscar oportunidades fuera de nuestros mercados más accesibles. Como por ejemplo el mercado Asiático, con valoraciones muy atractivas.

Las grandes oportunidades son pocas y distantes o incluso desconocidas para algunos inversores, y un enfoque prudente para un inversor conservador es hoy justificado. Sabemos que las oportunidades aparecerán y estaremos preparados para cogerlas con las reservas que hemos construido en las carteras.

 

Alexandre García Pinard

AG Family Office EAFI

 

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2 febrero, 2018