Gestión de la Riqueza & Inversión

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Pensamientos Positivos

Ya pasadas las tres cuartas partes del año y dirigiéndonos hacia la recta final de este inusual año, es instructivo (creo), reflejar como hemos llegado aquí. Cuando comenzó 2020, nosotros, junto con la mayoría de los inversores en renta variable, éramos optimistas sobre las acciones. Los bancos centrales habían señalado claramente que no subirían los tipos de interés, la inflación era inexistente, los rendimientos de los bonos no eran competencia para las acciones y las expectativas eran positivas de cara a una expansión económica global.

Como reflejo de esto, el índice mundial de renta variable MSCI alcanzó un nuevo máximo histórico en febrero. Pero en apenas cuatro semanas después, las acciones habían caído en picado, casi un 40% desde los máximos alcanzados recientemente. La causa, por supuesto, fue el coronavirus, que golpeó primero en Wuhan, China, pero se extendió rápidamente por todo el mundo, y que pronto convirtió una expansión global en una recesión global. Los bonos subieron, el capital temeroso buscaba refugio y los inversores en acciones sufrían graves pérdidas al vender acciones en busca de esa seguridad siempre esquiva.

Como pasa a menudo, vender durante fuertes caídas rara vez es una estrategia eficaz. Esta vez no fue una excepción, ya que los que vendieron en marzo no hicieron más que realizar las pérdidas. Las acciones tocaron fondo el 23 de marzo y, a pesar de lo impactante que había sido la caída, quizás aún más sorprendente fue la recuperación que comenzó entonces, incluso cuando la pandemia era más feroz.

19 noviembre, 2020

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Calidad seductora

Durante esta primera mitad del año, la apuesta más segura era ignorar a las empresas en el epicentro de la destrucción económica y centrarse en las empresas de tecnología que han aumentado su capacidad al absorber la demanda de otras áreas de la economía.

Desde que apareció la COVID-19, se ha producido una transferencia masiva de riqueza de empresas de la “antigua” economía hacia la “nueva”. Lo que explica en parte los amplios diferenciales de rentabilidad entre algunas pocas acciones y el mercado en general, siendo una divergencia particularmente notable cuando consideras las discrepancias económicas y fundamentales.

La mayor parte del mercado no está caro y soy particularmente optimista de cara a los siguientes años, pero estamos viendo una clara tendencia en inversores y fondos de inversión a perseguir al mercado, invirtiendo masivamente en unas pocas empresas de gran calidad (Amazon, Nestle, Apple, Loreal, etc). El mantra especulativo de estos días es que “cualquier precio es bueno para una gran compañía”.

El hecho, es que estas empresas han creado una riqueza enorme y sin precedentes para sus accionistas durante estos últimos años y probablemente están destinadas a aportar aun más riqueza para sus accionistas en el futuro, siempre y cuando estos sean capaces de mantenerse invertidos.

Líderes y rezagados.

Bajo la superficie, existe una importante división entre unas acciones y otras. Las empresas de mayor capitalización son las más caras y han acumulado los mayores rendimientos en estos años. Las pequeñas empresas,

21 julio, 2020

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