Gestión de la Riqueza & Inversión

Carta, AG Family Office: «Todo el mundo debería ser rico»

Todo el mundo debería ser rico

En nuestro despacho, nos enorgullecemos de invertir a largo plazo. Sin embargo, todos somos susceptibles a los movimientos en le corto plazo. A medida que el verano madura, un servidor ha disfrutado de un periodo de reflexión, donde el ruido cotidiano de los mercados se reduce a un bajo murmullo. Se me abrió un espacio para realmente asimilar el panorama general: pensar sobre inversiones, con la ayuda de un buen libro y la vista puesta en años y décadas en lugar de en el día a día.

El décimo aniversario de la Gran crisis financiera nos dará la bienvenida a nuestros escritorios, por lo que este año inspira a la reflexión más que la mayoría. Es por eso que nos hemos tomado un tiempo durante este verano para analizar cómo los mercados, nuestro pensamiento y nuestra forma de invertir han cambiado desde la crisis financiera.

A menudo, potenciales clientes me preguntan si los asesores financieros agregan valor. Siendo uno, por supuesto que creo que agregamos un gran valor para nuestros clientes, ayudamos a establecer e implementar objetivos financieros a largo plazo, invertimos y gestionamos diferentes estrategias de riesgo con neutralidad, somos eficientes fiscalmente e intentamos reducir constantemente los costes.

Pero en muchos casos, y especialmente cuando los mercados se vuelven más impredecibles, nuestro consejo más valioso puede ser simplemente alentar a los clientes a seguir buenas prácticas de inversión. Esto significa evitar que se vean influenciados por impulsos momentáneos y realizar en consecuencia, cambios dramáticos en sus carteras, generalmente basados en la emoción (es decir, la codicia y el miedo) y que pueden lamentar después. Nuestro objetivo fundamental como asesores, es eliminar esa emoción e inyectar un poco de sentido común cuando sea necesario.

¿Porqué, cualquier inversor debería invertir su dinero en acciones?

Primero, recordar que el riesgo que uno debe asumir depende menos de su edad o tolerancia (aunque también) que de su disposición a comprender como funciona una inversión.

Habiendo vivido las caídas del gran mercado bajista de 2008, es comprensible si uno se siente “quemado”, y no quiere volver a saber nada de la inversión en acciones, que limite su exposición a una pequeña parte de su patrimonio o que exija a sus asesores un retorno absoluto (nunca perder).

Debido a que fueron tan terribles las caídas de 2008, la mayoría de inversores ven ahora a las acciones como un activo de alto riesgo y se limitan a invertir en activos que se suponen “más conservadores” o sencillamente a no invertir.

Visto desde un punto de vista objetivo, la decisión de invertir hoy en acciones, no tendría nada que ver, con cuánto podrías haber perdido estando invertido en años anteriores. Cuando las acciones están valoradas razonablemente y pueden ofrecerte crecimiento futuro, deberías invertir en ellas, sin importar los dolores de cabeza que pudieron causarte en el pasado. Esto, es aun más verdad cuando el retorno en la renta fija (bonos) es bajo, y la generación futura de rentas por este activo son inferiores, a la inflación.

Berkshire Hathaway (Sociedad holding que canaliza las inversiones de Warren Buffet, el octogenario inversor conocido popularmente como el ‘Oráculo de Omaha’) en sí misma, ofrece algunos ejemplos vivos de cómo la aleatoriedad de los precios en el corto plazo puede oscurecer el crecimiento a largo plazo del valor de las acciones.

Durante los últimos 53 años, la compañía ha creado valor reinvirtiendo sus ganancias y dejando que el interés compuesto sea su magia.

Año tras año, ha ido avanzando pero ha sufrido cuatro caídas verdaderamente importantes, las cuales, como veis en la tabla superior, no le han impedido generar una rentabilidad del 20% de media al año durante estos últimos 53 años (1965-2017).


En los próximos 53 años, las acciones experimentarán caídas similares a las de la tabla anterior. Nadie puede decirte cuándo sucederán, la luz puede en cualquier momento pasar de verde a rojo sin detenerse en amarillo.

Sin embargo, cuando ocurren estas caídas importantes, también ofrecen oportunidades extraordinarias para el inversor preparado.

¿Cómo debería invertir su dinero un inversor conservador?

Los mercados financieros suben y bajan, pero el inversor puede tomar el control en ese frenesí. El rechazo a ser activo u operar en exceso y la renuncia a la pretensión de poder predecir el futuro, pueden llegar a ser las mejores armas para un inversor conservador.

Al poner cada decisión de inversión en piloto automático, dejas de engañarte a ti mismo (al no intentar adivinar hacia donde se dirigen los precios) y eliminas la capacidad del mercado de trastornarme por mucho que suba o baje anormalmente.

El término piloto automático, va referido a invertir una cantidad de capital fija en las acciones (u otros activos financieros) mediante intervalos regulares de tiempo (etapas). Cada semana, mes o año, compras acciones, sin importarte si el mercado ha subido o ha bajado. Todas estas compras se pueden hacer de una forma automática, sin que tengas que pensar si es un buen momento o no para comprar.

Cuando baja el mercado comprarás más acciones y cuando suban comprarás menos por el mismo importe fijo.

Al eliminar la emocionalidad, evitas “tirar dinero” al mercado cuando mas seductor es (y más peligroso…) o rechazar comprar acciones después que el mercado haya corregido y haya puesto a las acciones extremadamente baratas (aunque parezcan más arriesgadas).

El impacto de inversiones por etapas. La fórmula mágica.

Desde principios de 2007 hasta principios de 2010, el índice de acciones Europeas y todos los índices globales en general, cayeron de una forma implacable.

Si hubieses invertido 10.000 euros en acciones europeas por etapas: 3.000 euros a principios de 2007 (cotización más alta previo al derrumbe) y hubieras aportado 200 euros cada mes durante 3 años, esta inversión regular, al cabo de los 3 años hubieses tenido un valor de 8.354 euros. Sí, una caída del -16,5%, ¡pero mucho menor a la caída del mercado que fue de -35%!

El ejemplo ocurre en el peor escenario posible, ya que las caídas que se vivieron en esos años fueron las peores de los últimos 50 años. Pero bajo ese prisma podemos comprobar que incluso en el peor escenario, la disciplina y constancia pueden ayudar a sobrellevar un mercado volátil como el de las acciones.

Mejor aún, la compra constante y regular de esos 200 euros a bajos precios creará una base sólida para una explosiva recuperación cuando el mercado rebote.

Al aplicar un criterio persistente y apartado de las idas y venidas del mercado, un inversor puede liberarse de la angustia de tener que adivinar el futuro o del espejismo de que cualquier otro pueda hacerlo por él. La aceptación de su limitación para ver el futuro, junto a la aceptación de su desconocimiento, son las armas más potentes de las que posee un inversor conservador.

Pongamos el ejemplo contrario al anterior, si sabe que esos 3000 euros iniciales y sus 200 euros adicionales al mes y una rentabilidad media anual, de por ejemplo un 10% al año, le generará al cabo de 15 años un capital de 109.000 euros! La magia de la reinversión + interés compuesto, le ofrecerá un buen consuelo frente al comportamiento aleatorio de las acciones en el corto plazo.

Conclusión

El secreto para una planificación financiera exitosa está dentro de uno mismo. Si no te dejas influenciar por los mercados, los vendedores de las entidades o los propios medios de comunicación, e inviertes con confianza, puedes incluso tomar la delantera en los peores mercados bajistas.

Desarrollando poco a poco tu disciplina y coraje, puedes impedir que los cambios de humor de los inversores (mercado) rijan tu destino financiero. Al final, cómo se comportan tus inversiones, es mucho menos importante que tu actitud frente a ellas.

 

Alexandre García Pinard

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6 septiembre, 2018