Gestión de la Riqueza & Inversión

La cigarra y la hormiga

 

En nuestro país, todo el mundo conoce la fábula de la cigarra y la hormiga. La cigarra era perezosa y se pasaba el verano cantando, mientras que la hormiga se trabajaba duro acumulando alimentos para el invierno. Cuando llegó el frío, la cigarra no tenía comida y suplicó un bocado a la hormiga. La hormiga se negó y la cigarra murió de hambre.

Decir que las criptomonedas ha creado una mera excitación en nuestra sociedad es insuficiente. Hay que reconocer que no nos enfrentábamos a tal oleada de especulación desde la vivida con la Tulip Mania a principios del siglo XVII.

Un conocido lleva años invirtiendo en criptomonedas, la mayor parte de su ahorro, en bitcoins. Me contaba el otro día que este último año llevaba una rentabilidad de 1000% y que nunca se había sentido mejor en su vida. Cuando yo le explique que debía tener cuidado con estos “espasmos” especulativos, el me contestó: “Tu vas cada día a trabajar, te esfuerzas, estudias y analizas inversiones ¿para qué? Yo sin hacer nada, multiplico mi dinero por 2 cada quince días”.

Esta es la fábula de la cigarra y la hormiga. La hormiga va a trabajar cada día, analiza, compara y se esfuerza por preservar su patrimonio. Mientras que la cigarra se pasa el día estirada en el sofá dándole a actualizar en el móvil a la cotización de su criptomoneda preferida.

Hacerse rico lentamente

Han habido muchos consejos pronunciados por Warren Buffett, pero mi preferido es, “Get over yourself”. Deja de pensar que eres más inteligente que los demás y que has encontrado una fórmula mágica para ganar toneladas de dinero de la noche a la mañana. De hecho, sus sugerencias parecen decir, cuando se trata de hacerse rico, lento y constante es lo que te hace ganar la carrera.

No hay nada malo en jugarse unas perras en el casino, igual que no hay nada malo en jugarse otras perras en una criptomoneda. Pero una cosa son las criptomonedas como medio de pago natural en un mundo “tecnológico” y, otra, muy distinta, las criptomonedas como inversión.

Puede que el Bitcoin haya sido una gran inversión, en sus inicios, como una apuesta disruptiva. Pero ahora podríamos argumentar que la oportunidad ya ha pasado, incluso para aquellos que solo quieran invertir un poco de dinero para no perderse la subida. No estoy diciendo que no valga nada, para mí algo vale, pero sería un valor relativo y difícil de cuantificar.

En 2014, hubiera sido una buena idea pero hoy está en su máximo esplendor! y como las acciones de internet, el capital riesgo o las criptomonedas, debemos tener en cuenta que el primer 1000% de rentabilidad ya se ha hecho.

Popularidad el Bitcoin

¿Por qué el Bitcoin es tan popular? Uno no compraría Bitcoins a 12.000 dólares si no pensase que hay probabilidades de que se vaya a 20.000, o incluso a 100.000 dólares.

El Bitcoin en realidad son dos cosas, la tecnología que hay detrás de la “cadena de bloques” (Blockchain) y una aparente divisa.

La cadena de bloques tendrá grandes implicaciones en la evolución tecnológica de nuestra sociedad, contratos electrónicos, votaciones, transferencias de dinero, etc. Pero en cambio, la divisa ¿que nos da? ¿Bits digitales?. Puede que tenga una utilidad como medio de pago, pero lo que está claro, es que un Bitcoin no te da derechos de propiedad sobre la misma tecnología que hay detrás (blockchain).

Unos dicen que el Bitcoin, es imposible de valorar y otros que “si solo un tanto porciento X de la población comprara Bitcoins, debido a su limitada oferta, valdría Y^infinito…”. Y yo digo, “si un tanto por ciento X de chinos se pusiesen a tomar café por la mañana, nos quedaríamos sin café…”.

En la superficie, algunos argumentos tienen cierta racionalidad pero debemos darnos cuenta de que sin una buena historia, las burbujas no se formarían. Por lo que, puedes dejar correr tu imaginación sobre cuánto vale, valdría o podría valer una criptomoneda, pero la realidad es, que es invalorable.

Y cuando no puedes valorar un activo, no puedes ser racional.

Hablando con esa persona que invierte asiduamente en criptomonedas, le pregunté:

-“¿Qué harías si el precio cae a 8000$ (Bitcoin)?”

-Él me contesta, “no pasa nada, yo creo en las criptomonedas”.

-“¿Que pasa si se va a 5500$? (la mitad del precio actual del Bitcoin), la mitad de tu dinero se ha esfumado. ¿comprarías más?

-Él me contesta, “Puede, no lo sé”

-“Créeme, a esas alturas los eufóricos artículos en los medios a los que te refieres habrán desaparecido y las historias del que se ha hecho millonario de la noche a la mañana ya no aparecerán en tus redes sociales. En esos momentos, el soporte moral sobre el Bitcoin estará empezando a desvanecerse…

Entonces, empezarás a leer historias de gente, que como tú, siguió comprando en lo que llegó a ser el máximo histórico y fue inmortalizado como el último “tonto” en quedarse con la patata caliente.

Seguidamente, caerá a 2000$ y después a 200$. Y ya que no sabes lo que vale, venderás, porque no sabes ponerle un valor, tomaste una decisión no racional y compraste simplemente por un canto de sirena muy seductor.”

Las hormigas

Seguramente las criptomonedas algún día sean una divisa más, será un medio de pago estandarizado, estarán reguladas, serán seguras y tendrán liquidez. Pero hoy no pueden calificarse como inversiones.

El primer reto al que se enfrenta un hormiga es el de recordar que los precios no se determinan por un trabajo exhaustivo de análisis o racionalidad, sino más bien por un tema emocional.

No hay que tener miedo a perderse la subida. Ese miedo se está manifestando hoy en los últimos coletazos especulativos en las criptomonedas con la masiva entrada de inversores especuladores no cualificados.

Mientras que la especulación depende del capricho y las conjeturas, la inversión en cambio, se fundamenta en un análisis incisivo y una enorme convicción.

Llegados a este punto (Bitcoin a >14.000$), aún me asombro cuando la gente, en general, compra o invierte sin convicción alguna. El simple hecho de que suba el Bitcoin no significa que debamos subirnos al carro e invertir nuestro dinero.

Puede que ver como otros se hacen ricos rápido sea duro, pero peor es ser una cigarra famélica en invierno, mientras la hormiga está sentada sobre una montaña de grano.

Alexandre García Pinard

 

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7 diciembre, 2017